jueves, septiembre 19

Quisiera contarte que yo también estoy bien y que estoy iniciando una nueva etapa. Que ya no soy más aquella chica que sufría cada bocado, que se desmayaba en los colectivos y en el colegio. Que ya no me arrodillo frente al inodoro. Que desde hace tiempo que no visito un hospital. Que ya no me internan. Que mi garganta está bien y que todas las heridas sanaron. Que no me preocupo por el cáncer porque es algo del pasado. Que no me sacan sangre cada mes y que hasta el doctor me felicito por haberte superado.

Quisiera poder gritarle al mundo que te gane. Que logre vengarme por todas esas chicas a las que les quitaste la vida por cumplir cosas que no podías (y nunca vas a poder) cumplir. Quisiera poder mirar el peso en la balanza y decir que no me importa tener uno, dos o tres kilos de más. 

Pero sé que sos de esas cosas que no se terminan. Sé que naciste conmigo, y que si no logras matarme vos, te vas a ir conmigo. Sé que te vas a ausentar por días, semanas, meses y quizás hasta años, pero cuando menos lo espere vas a volver a aparecer en el espejo. Sé que nunca me voy a sacar la costumbre de cortarme las uñas del dedo indice para que entre mejor, porque sé que aunque no quiera, vas a volver a pedirme que lo haga...

Y sé que pueden pasar por mi tratamientos, dietas y regímenes, pero vos vas a seguir haciéndome notar que soy gorda y que las gordas no somos felices, que venimos a complacer a las flacas, que la ropa no está hecha para nosotras, que nadie va a saber amarnos porque a decir verdad  ¿quién se enamoraría de una gorda?

Sé que estas ahí, que nunca te fuiste. Que sos la cura de todos mis males y que solo queres que sea flaca y linda, queres lo mejor para mi, y que por eso me haces tanto daño. 

Sé que nunca me vas a dejar sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario