jueves, enero 12

Todavía me acuerdo las noches en las que llovía y yo podía estar miles de horas sentada en mi mesita de luz mirando como caían las gotas por mi ventana. También me acuerdo que en ese tiempo tenia tu campera verde y más que una costumbre el hecho de tenerla puesta mientras se realizaba el ritual de la lluvia se había convertido en algo esencial. Cuando la llevaba conmigo realmente podía sentir como tus brazos rodeaban mi cuerpo, y como los escalofríos que me dan siempre que estoy con vos recorrían mi espalda. Quiero creer que esa es tu manera de decirme que siempre, a pesar de todo, siempre estás conmigo.
No hay mejor que vos.

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